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Es sabido que
los trastornos leves de la memoria y de la conducta que aparecen
ya avanzada la edad adulta pueden constituir, en algunos casos,
los primeros signos de enfermedades neurodegenerativas como el
mal de Alzheimer. En un reciente estudio hecho para determinar
en qué proporción estos síntomas efectivamente devienen en
demencias, investigadores argentinos descubrieron factores
protectores capaces de reducir a la mitad esa progresión.
“El nivel educacional y el de actividad intelectual y laboral
–lo que llamamos reserva cognitiva– son factores preventivos,
cuya ausencia o presencia fue responsable de la mitad del
riesgo, en las personas estudiadas, de desarrollar demencias
degenerativas”, dijo el doctor Ricardo Allegri, investigador del
Conicet y jefe de Neuropsicología del Instituto Universitario
Cemic, a La Nacion. Hacer crucigramas, volverse aficionado a
juegos de mesa, ir al cine o participar de reuniones sociales;
cualquier actividad es válida si permite que la persona mayor se
mantenga mentalmente activa y socialmente conectada con su
entorno.
En otras palabras, resumió el doctor Allegri, "si una persona
mayor tiene algún problema de memoria, el mantenerse activo
intelectualmente la protege y la ayuda a conservar mejor su
memoria".
Allegri y sus colegas, los doctores Fernando Taragano y Hugo
Krupitzki, también investigadores del Cemic, llegaron a esa
conclusión tras evaluar durante al menos 3 años (en algunos
casos 5 años) a 301 personas mayores de 50 años con deterioro
cognitivo leve o deterioro conductual leve.
Cada paciente fue, en promedio, evaluado en siete ocasiones
durante el estudio, a través de exámenes neuropsiquiátricos y
neuropsicológicos, y estudios de laboratorio y de imágenes.
Los resultados de su trabajo fueron distinguidos recientemente
con el premio Academia Nacional de Medicina, que otorga
anualmente esa institución al mejor trabajo sobre temas
médico-científicos.
El trabajo -titulado "Estudio longitudinal de una población en
riesgo de demencia degenerativa primaria"- también será
presentado en abril en el próximo congreso de la Academia
Americana de Neurología de los Estados Unidos.
Factores protectores
Por deterioro cognitivo leve se entiende aquella declinación de
funciones como la memoria, que es mayor que la esperada para la
edad de la persona, pero que no llega a interferir de manera
significativa con sus actividades cotidianas.
En cuanto al deterioro conductual leve, definió Allegri, "se
trata de trastornos leves de la conducta - como los cuadros
depresivos, apatía, agresividad, desinhibición- que aparecen en
la tercera edad, pero que no tienen un impacto significativo
sobre la vida cotidiana del paciente".
También fueron estudiados en el marco de esta investigación
pacientes con psicosis tardías, que se caracterizan por cuadros
alucinatorios o ideaciones delirantes, pero por el reducido
número de participantes los resultados de este grupo no son
estadísticamente significativos.
En ambos grupos, reveló el estudio, el porcentaje de pacientes
que progresó hacia demencias degenerativas, como el Alzheimer,
fue mucho mayor que el habitual en las personas sanas.
"En sólo tres años, el 40% de quienes tenían un deterioro
cognitivo y el 60% de los que tenían deterioro conductual habían
desarrollado demencia", revela el estudio. En personas mayores
que no padecen estos trastornos, sólo entre el 1 y el 2%
evoluciona hacia la enfermedad de Alzheimer en ese período.
El doctor Allegri, por su parte, considera que lo más
"interesante" que aportó el trabajo es poder haber conocido
cuáles son algunos de los factores que aceleran o que previenen
las demencias.
"Vimos que ciertas alteraciones de la tiroides y que la presión
arterial elevada también son factores de riesgo, que pueden ser
controlados", señaló el investigador del Instituto Universitario
Cemic.
Una reserva cognitiva
Y si de prevención se trata, para el doctor Allegri es central
el concepto de "reserva cognitiva".
"Habría que tender a que la gente en la tercera edad, después de
que se ha jubilado, se mantuviera intelectual y socialmente
activa -dijo el investigador- ¿Cómo? Bueno, para eso no sólo
sirven los crucigramas, que por supuesto pueden ser muy útiles
para aquellos a quienes les gustan los crucigramas."
Toda actividad intelectual es válida. Allegri concluyó: "Hay que
tratar de ver en cada paciente cuál es su motivación y tratar de
generar a partir de esa motivación una actividad que estimule su
vida social e intelectual".
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