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Los exámenes
cerebrales realizados tras de la muerte de los pacientes
confirmaron el diagnóstico, según los investigadores de la
Cornell University en Ithaca, y del Weill Cornell Medical
College, Nueva Cork. Los especialistas observaron 2.000
proteínas del líquido cefalorraquídeo obtenida por medio de
punción lumbar a 68 pacientes y detectaron 23 proteínas que
formaban un patrón que indicaba la presencia de Alzheimer.
Actualmente, no existe una prueba definitiva para detectar la
enfermedad de Alzheimer, y el diagnóstico habitualmente no puede
confirmarse completamente hasta que se examina el tejido
cerebral tras de la muerte del paciente.
En la actualidad, la enfermedad es comúnmente diagnosticada sólo
después de que ya se haya provocado cierto grado de demencia.
"La enfermedad de Alzheimer es una degeneración progresiva. Y
alguien que es diagnosticado con ella generalmente empeora a
cada momento. Por lo tanto, cuanto antes se pueda diagnosticar
la enfermedad, mejores son las oportunidades de intervenir",
expuso el Dr. Kelvin Lee, científico que participó del estudio.
No obstante, concretó que faltan algunos años hasta que se logre
crear un test altamente preciso para detectar el Alzheimer y ha
señalado que el próximo paso es realizar un estudio similar con
más pacientes. |
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El cumplimiento
terapéutico en Alzheimer es uno de los grandes problemas con los
que se encuentran los afectados por esta patología, ya que una
gran parte de los tratamientos disponibles hasta el momento se
basa en la administración de dos o tres dosis diarias en
enfermos, normalmente, polimedicados. Sin embargo, galantamina (Reminyl,
de Janssen-Cilag) se puede encontrar en una nueva forma
farmacéutica: la dosis única diaria.
Esta nueva presentación, que permite la liberación prolongada
"además de mejorar la adherencia al tratamiento del paciente, se
adecua mejor a los ritmos de liberación de la acetilcolina, de
forma que se produce una liberación mayor durante las horas
diurnas y ésta se reduce al llegar la noche", explicó José Luís
Molinuevo, jefe de la Unidad de Alzheimer y otros trastornos
cognitivos del Hospital Clínico de Barcelona, la semana pasada
en la presentación del nuevo fármaco. Este hecho, añadió Rafael
Blesa, director del Servicio de Neurología del Hospital de la
Santa Cruz y San Pablo, de Barcelona, remeda lo que ocurre
fisiológicamente a nivel cerebral y mejora, además, el perfil de
sueño del paciente.
Otra de las ventajas de esta nueva presentación, según Molinuevo,
es la reducción de los efectos secundarios del fármaco. "La
liberación prolongada de la galantamina permite que sus efectos
secundarios, como náuseas, queden aún más reducidos, por lo que
se obtiene un mejor perfil".
En dos fases
El único cambio que ha sufrido la galantamina con esta nueva
presentación es la forma de liberación. Ahora, explicó Molinuevo,
son cápsulas de liberación sostenida que tienen dos membranas.
La primera hace una liberación inmediata, después hay un periodo
en el que no hay fármaco y la segunda membrana realiza una
liberación más lenta, lo que permite que la misma medicación se
vaya liberando a lo largo de todo el tiempo. "Pero la dosis
total del día sigue siendo la misma para el paciente".
Para Blanca Clavijo, presidenta de la Asociación de Familiares
de Enfermos de Alzheimer de Madrid, reducir el número de dosis
simplifica la administración del tratamiento y garantiza la
cantidad global de fármaco que el enfermo ingiere, ya que se
consigue un mejor rendimiento terapéutico y se reduce la
obligación de tragar a unos enfermos que suelen tener problemas
de deglución. |