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Desde hace ya varios años
el grupo Martek Biosciences intenta convencer a los
fabricantes de alimentos de que agreguen a todo tipo de
productos alimentarios la grasa omega-3 que se encuentra
en las algas.
La compañía dice que ha hecho el más mágico de los
descubrimientos en el tema alimentos: un nutriente
esencial que puede ser agregado invisiblemente a la
dieta sin un impacto apreciable sobre el sabor o los
hábitos de comer.
Martek ha logrado un éxito considerable agregando ácido
graso omega-3 llamado ácido docosahexaenoico, o DHA, a
la fórmula para bebés. Y, al menos en los papeles,
parecería el suplemento perfecto también para los
adultos. Los científicos del grupo afirman que si los
fabricantes de alimentos espolvorearan un poco de DHA
sobre, por ejemplo, la leche del desayuno o las barritas
de chocolate, la gente tendría el corazón más sano, la
mente más ágil y mejor visión. |
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De acuerdo con
ese convencimiento, la empresa ha invertido muchos millones de
dólares y aumentó la producción para anticiparse a lo que
suponía sería un diluvio de pedidos. Pero los grandes
productores de alimentos del país no se entusiasmaron con el DHA
como Martek imaginaba.
Una de las razones por las cuales todavía el DHA no se agrega a
los alimentos así como se agrega el calcio, es que el producto
tiene competencia. Las empresas que procesan aceite de pescado
también venden ácidos grasos omega-3 como aditivo alimentario o
en cápsulas de gelatina. Ellas promocionan sus productos como
más baratos y como elixires muy superiores al DHA porque tienen
además un segundo ácido también importante: el omega-3 llamado
ácido eicosapentaenoico, o EPA.
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Además, hay
algunos interrogantes sobre los supuestos beneficios del DHA,
sea derivado de algas o de anchoas. La Food and Drug
Administration lo ha declarado seguro, pero algunos
nutricionistas ponen en tela de juicio las afirmaciones
contundentes que hacen Martek y otros sobre las ventajas para la
salud de los omega-3. Dicen, entre otras cosas, que muchas son
hipótesis todavía no no lo suficientemente probadas como para
decirle a la gente que lo consuman.
Las investigaciones sugieren que el DHA puede reducir, por
ejemplo, el riesgo de contraer Alzheimer, pero también dicen que
hacen falta todavía años de estudio antes de hacer afirmaciones
definitivas. Sin embargo, eso no detuvo a los directivos de la
compañía a la hora de promocional los posibles beneficios de DHA
para la salud humana. “Si usted tiene un producto que reduce su
riesgo de contraer Alzheimer,” dice Steve Dubin, direcor
ejecutivo de Martek, “si mejora su sistema cardiovascular, si
mejora su vista, si mejora la salud de su bebé, entonces yo
tengo que pensar que los consumidores van a decir que vale la
pena gastar un adicional de 25 o 50 centavos al día por esos
beneficios.
“Mi experiencia en nutrición es que un nutriente solo rara vez
produce milagros,” dice Marion Nestle, profesora de nutrición de
la Universidad de Nueva York y autora del libro “What to Eat,”.
“Pero también digo por experiencia que las empresas ponen
cualquier cosa en sus alimentos si creen que eso las ayudará
avender más”. Durante mucho tiempo, la dieta típica del
estadounidense contenía mucho omega-3, incluido el DHA. Pero eso
era cuando al ganado no se lo encerraba en corrales y pastaba
libremente por los campos, alimentándose exclusivamente de
pasto, que es una buena fuente de omega-3, en lugar de comer
granos y soja en los feed.lots.
Los huevos también eran una buena fuente, pero as las gallinas
también se les modificó el estilo de vida. El salmón salvaje
sigue siendo una excelente fuente de omega-3, al igual que todos
los pescados grasos en general, pero la mayoría de la gente come
salmón de criadero, que puede no ser tan rico en DHA o EPA,
según lo que se les dé de comer. Además, los estadounidenses
tienden a consumir alimentos procesados en lugar de vegetales de
hoja verde, nueces y otros productos que proporcionan un tercer
omega- 3, el ácido alpha-linolenico (ALA).
Entonces, la venta de DHA, ofrece un vehículo para comprender la
paradoja de la industria alimentaria moderna. La
industrialización de los alimentos redujo la presencia de
omega-3 en la cadena alimentaria, creando una gran oportunidad
de hacer dinero a cualquier empresa que encuentre la forma de
compensar esa ausencia. |